domingo, 20 de diciembre de 2009

Wiii Aquí están los dos últimos capítulos de mi novela y se los quiero dedicar a Mis Padres (Son muy importantes en mi vida), a Belén (Espero que guarde mi Secreto), a Pauly (Mi Lectora) a Marión (No creo que llegue hata aquí, porque no le gusta leer XD). a Gaby (Apuesto que leyó esto completo, aunque no le interese) y a Miii XD Todo esto se lo debo a mi imaginación (Y a mi subconciente por mi loco sueño del "Buco Diavolo"). Saludos a Shakespeare, Dan Brown, Bernini y Pablo Neruda ("Podría Escribir los Versos más Tristes esta Noche. La Noche está estrellada y él ya no está conmigo. A lo Lejos Alguien canta, a lo lejos. Es tan Corto el Amor y Tan Largo el Olvido. Aunque este sea el último dolor que me Causa y Estos los últimso versos que le Escribo"), grandes artistas. XD Quiero que si algún productor lee esto, me de una oportunidad para actuar (De cualquier cosa, de cocinera, la chica de las pizzas o de las donas jeje) Saludos a los Recuerdos, que solo son eso, recuerdos; cada mañana, cada noche, son fantasías, solo sueños.
Ahora Viene la Nove jaja Chanchanchan...
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   Los minutos pasaban rapidamente. Daiana tan solo tenía 5 minutos para escapar de un fatal final, del que ella nada sabía. Una llamada la estremeció, una llamada que rompió con el completo silencio que había.
-Daiana, sal de ahí. Ve a la Plaza de San Pedro. Escapa si ves a alguien. No confies ni en tu sombra.
  Otra vez la voz de Mia, advirtiendo a su compañera sobre el peligro que corría. La mujer se sentía mejor, pese a la extraña llamada; no le importaba morir, pero saber que la Antimateria ya había sido hayada la tranquilizaba. Corrió hacia la salida, con muchas precauciones para no ser vista.
 
  Mia se dió cuenta que sería reconocida inmediatamente, por eso volvió a la Capilla; revisó el cuerpo, frío, duro y ensangrentado, de su novio tendría algo que la ayudara a escapar. Nada. Solo había dinero y Agua.
-¿Una botella de Agua? ¿Qué ibas a hacer con ella?¿Darmela para no deshidratarme en el infierno?- Dijo la muchacha, mientras seguía buscando. Volvió a mirar el fresco de Miguel Ángel y recordó La Muerte de Jesús.-Christian, son unos genios. ¿Sabías que cuando Jesús se sacrificó por idiotas, mal agradecidos, como tú, yo y Ellos; de su cuerpo salía agua? Claro que lo sabían, eso le tenían preparado a su descendiente. Quizás te gustaría ser como él, dulzura.
  La muchacha le hablaba a un cuerpo sin vida, dolida por la traición. La joven le sacó algunas prendas al chico, que llevaba en su bolso, y se vistió como él. Cualquiera hubiese pensado que había perdido la razón, tal vez era cierto o tal vez no; pero, realmente ¿Quién está cuerdo en este Mundo si todos tenemos un Poco de Locura?
-Es impresionante el parecido que tenemos, cariño; ojos azules, pelo ondulado...- Dijo la muchaha, mientras se amarraba el cabello.
  Llamó a James para advertirle del peligro que corría, aunque no confiaba en él. Suponía que los tres homres eran Illuminatus.
  La joven, que se parecía mucho a su novio a simple vista, desabrochó la camisa de éste, para rociar agua en sus heridas y dejar marcado en su pecho un beso, al revés.
  Lavó su cara, que tenía sangre del joven y se levantó para marcharse.
-Ahora sí es un Adiós definitivo. Luego nos veremos en el infierno, amor idiota.
  Se encaminó hacia la salida, con el contenedor escondido en el bolso de su finado novio. No evitaba que su mirada fuese de odio hacia el mundo, sentía que en nadie podía confíar; bastante comprensible después de haber pasado todo lo que le sucedió, sus padres asesinados y su novio, su peor enemigo.
  Unas manchitas de sangre decoraban su bolso, pero a ella no le importaba, lo que pasara con su vida la tenía sin cuidado, ya no tenía nada. A lo lejos divisó a sus compañeros, entre la multitud, todos reunidos, angustiados.
-Christian, ¿Dónde está Mia? ¡Wn, qué le hiciste a mi amiga!- Dijo, desafiante, Amanda, con sus ojos verdes más encendidos que nunca.
-La estás viendo...
  Los cuatros se paralizaron cuando vieron la mirada, un tanto desquiciada, de la muchacha; y las manchas de sangre que habían en su cuello y bolso.
-¿Do...dónde está Christian?- Preguntó, temiendo lo peor, Jake.
-Probablemente en el infierno.- Contestó Mia, con voz mecánica y escaza de emociones, intentando salir de la multitud.
  La mirada perdida de sus compañeros solo le daba más rabia, le recordaba al traidor de Chris. Les hiso un ademán para que la siguieran, aunque estaba dispuesta a continuar sola; aunque suene loco, el grupo la siguió, temerosos, pero la siguieron.
  Tomaron un taxi, sin decir ni una sola palara, observando a la chica, temerosos de algúna mala reacción. Estaban viajando junto a Una Asesina. La joven sentía las miradas, molestas, pero prefería no hacer comentarios; incluso comprendía completamente a sus acompañantes.
-Ya, basta. No la miren así, luego nos explicará lo que sucede.- Rompió el silencio Amanda, su voz actuo como una cuchilla que rompia el viento. La muchacha de ojos verdes estaba arta de que vieran a su amiga como una Peligrosa Criminal.
  
El Taxi se detuvo, ante el Jet de War World III. Jake le había pedido a Alfred, aquella mañana, que los esperara en aquel lugar. Los 5 subieron, sin saber realmente que esperar; solo algo los animaba, La Antimateria, tenerla los hacía sentir más seguros, ahora podían llevarla al laboratorio, habían salvado al Vaticano. 
  Los Iluminati aún no lograrían realizar sus planes de venganza, el Nuevo Orden Mundia tendría que esperar. Pronto se darían cuenta que todo se había hechado a perder por una joven de 17 años que había descubierto la verdad que ocultaban hace muchos años.

-Mia, ¿Qué sucedió?- Dijo Amanda, que se sentó junto a su mejor amiga, la que solo la abrazó y lloró.
-Christian era... era uno de ellos, era un Illuminati. Intentó matarme. Él era un maldito espía que les informaba sobre cada paso que dabamos.- Contestó la chica, secando sus lágrimas y soltando su cabello.
  "Era uno de Ellos" Los cuatro se quedaron petrificados al oír esas palabras, no tenían palabras ni de rabia ni consuelo. La joven pusó sus ojos fijos mirando hacia la ventana, viendo las nubes ir en dirección contraria a la del avión y el agua tranquila y cristalina que había bajo el jet.
  El vuelo se les hiso tan largo, iban en completo silencio; los cinco pensaban en lo estúpidos que fueron al ser engañados por un muchacho, de 19 años, que ahora estaba muerto en la Capilla Sixtina, en el interior del Vaticano.
  Ya eran las 16:00 horas y el avión comenzaba a descender, solo tenían una hora para llegar al centro científico. Los cuatro olvidaron por completo todo lo malo que había sucedido, el robo, los engaños y la traición; estaban llegando a la etapa final. Al bajar del avión un coche rojo los esperaba.
-¡Mi Auto!- Gritó, emocionado, Jake. Todos subieron al vehículo. Iban a toda velocidad, el tiempo era regresivo y tenían varias calles que recorrer aún. Estaban tan cerca de salvar al mundo, que ya sentían el olor a Victoria, estaban muy cerca de ayudar a mucha gente con la nueva energía, que por poco era utilizada para la destrucción.
  Los cinco se miraban, con la esperanza iluminando sus rostros. El centro estaba a unas calles.
-¡Dobla aquí!- Gritó Daiana, feliz de estar allí, nuevamente en su trabajo, con la Antimateria en la mano.
  El auto se detuvo, los cuatro estaban emocionados, corriendo a la planta de energía de la Antimateria; allí la depositaron. Por fin, después de 71 horas la desesperación terminaba, por fin salvaban a la humanidad, por fin la energía volvía a su lugar.
  Todos festejaban y reían, excepto Mia, que ya no estaba con ellos...
-¿Dónde está la muchacha que hiso todo esto posible?- Dijo, saltando, James.
-Se ha ido, como un lobo solitario.- Contetó Amanda, viendo la puerta de salida abierta. Comprendía perfectamente a su amiga, simplemente ella era así, solitaria...
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  Todos celebraban, excepto yo, no podía hacerlo, algo me hacía guardar luto; no era por mis padres, tampoco por Christian, sino por mí. Yo estaba muerta. Mia Magdalena Soler Vednam había muerto para siempre, sin posibilidad de poder volver, sin poder resucitar.
  Tal vez tienen razón, la vida no es siempre un Cuento de Hadas; por lo menos la mía no era así, no tenía un Final Feliz ni un Príncipe Azul.
  Seguí caminando, sin un rumbo definido, sin un camino fijo, caminando muerta en vida, solo con una idea grabada a fuego en mi mente Venganza...


Tags: Libro. Iluminati. 2012

Publicado por Desconocido @ 20:31
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sábado, 19 de diciembre de 2009
Emm Bueno no hay mucho que decir, solo es el 1° articulo del blog más ocioso que han visto.
Tendran las noticias más recientes de todo tipo, como que recien fuí al baño XD


                                               

Publicado por Desconocido @ 22:18
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